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Cómo calentar la calefacción rápido: un ingeniero revela un truco sencillo

Manos ajustan la válvula de un radiador blanco junto a una taza y una ventana.

Mucha gente sube el termostato y espera, preguntándose por qué los radiadores siguen obstinadamente templados.

El verdadero problema está escondido dentro del sistema.

Cuando bajan las temperaturas, los radiadores pasan de ser un aparato de fondo a una obsesión diaria. Sin embargo, en muchísimos hogares los sistemas de calefacción desperdician energía y aun así no consiguen calentar las habitaciones con rapidez. Un paso sencillo -y a menudo ignorado- puede convertir radiadores lentos y “bufantes” en fuentes de calor fiables.

Por qué tu radiador parece lento, incluso con el termostato al máximo

La mayoría de la gente da por hecho que poner el termostato en la posición más alta hará que una habitación se caliente antes. En realidad, ese mando controla la temperatura objetivo, no la velocidad a la que se calienta el cuarto.

Cuando una habitación sigue fría demasiado tiempo, la causa suele estar en otra parte: flujo de aire bloqueado, aire atrapado en las tuberías o un sistema al que le cuesta hacer circular el agua caliente con eficacia.

Para que los radiadores calienten rápido hacen falta dos cosas: libre circulación de aire alrededor de la válvula y un circuito de calefacción sin aire atrapado.

Antes de tocar herramientas o llamar a un técnico, una comprobación visual rápida ya puede marcar la diferencia:

  • Aparta los muebles voluminosos al menos unos centímetros del radiador.
  • Evita que las cortinas gruesas cuelguen por delante del radiador o del cabezal termostático.
  • No uses cubreradiadores que tapen los paneles superior y frontal.

Los asesores de consumo en Alemania y el Reino Unido repiten la misma regla básica: nunca ocultes la válvula termostática detrás de un sofá, una cortina o un panel decorativo. Cuando la válvula “nota” demasiado calor en su pequeño rincón, se cierra antes de tiempo y corta el calor para el resto de la habitación.

El truco sencillo del técnico: purgar los radiadores

Los técnicos de calefacción dicen que una tarea básica se descuida con demasiada frecuencia: purgar los radiadores. Suena técnico, pero cualquiera puede aprender. En muchos hogares, este trabajo rápido decide si el sistema calienta deprisa o si se pasa horas esforzándose.

El aire atrapado en el radiador impide que el agua caliente circule correctamente, dejando zonas frías y tiempos de calentamiento lentos.

Qué ocurre dentro de un radiador de agua

La mayoría de los sistemas de calefacción central en Europa y Norteamérica funcionan con agua caliente en un circuito cerrado. Una caldera o una bomba de calor calienta el agua y la envía por tuberías aisladas a cada radiador.

Dentro del radiador, el agua caliente circula por canales metálicos. El metal se calienta y transfiere el calor a la habitación a través de su superficie y sus aletas. A medida que el agua se enfría, vuelve a la caldera como “retorno” para recalentarse y repetir el ciclo.

Esa circulación constante solo funciona bien cuando el sistema se mantiene lleno de agua y casi libre de aire. Con el tiempo, pequeñas burbujas pueden acumularse y formar bolsas en la parte superior de los radiadores o en codos de la instalación.

Cómo el aire arruina el rendimiento de la calefacción

El aire dentro del radiador actúa como un cojín aislante. El agua deja de llegar a todas las partes del cuerpo metálico. La parte superior se nota fría, la inferior caliente, y la habitación tarda mucho más en alcanzar la temperatura establecida.

Los técnicos advierten de que el aire en el sistema no solo retrasa el calentamiento:

  • Reduce la potencia total de cada radiador.
  • Puede provocar ruidos de gorgoteo, silbidos o golpes en las tuberías.
  • Puede acelerar la corrosión en componentes de acero.
  • Obliga a la caldera o a la bomba de calor a funcionar más tiempo, aumentando la factura energética.

Purgar los radiadores elimina ese aire atrapado. El proceso parece un poco engorroso, pero normalmente lleva unos minutos por radiador.

Cómo purgar los radiadores de forma segura

Casi todos los radiadores de panel tienen una pequeña válvula de purga cerca de la parte superior, normalmente en el lado opuesto al control termostático. Muchos sistemas usan una válvula cuadrada o ranurada que se abre con una llave de radiador o un destornillador plano.

Abre la válvula de purga lentamente hasta que salga aire; continúa hasta que aparezca un chorro constante de agua y ciérrala con firmeza.

Guía paso a paso

Paso Qué hacer
1 Enciende la calefacción un momento para que el sistema empiece a circular y, después, apágala antes de comenzar.
2 Espera unos minutos para que el agua se enfríe ligeramente y se estabilice la presión.
3 Coloca un cuenco pequeño o una toalla debajo de la válvula de purga, en la parte superior del radiador.
4 Usa una llave de radiador o un destornillador para girar la válvula despacio, normalmente en sentido antihorario.
5 Deja que salga el aire (sonará un silbido); cuando el agua empiece a salir de forma constante, cierra la válvula con firmeza.
6 Repite con los demás radiadores, empezando por los más cercanos a la caldera y avanzando hacia los más alejados, o sigue las indicaciones específicas de tu instalación.
7 Comprueba después el manómetro de la caldera y rellena el sistema si la presión ha bajado por debajo del rango recomendado.

Los propietarios suelen poder hacerlo por su cuenta. Los inquilinos deberían revisar el contrato de alquiler: muchos caseros esperan que se haga una purga básica, mientras que otros prefieren encargarse con un técnico. Si no estás seguro, un técnico de calefacción puede hacerlo durante el mantenimiento anual.

¿Con qué frecuencia debes purgar el sistema de calefacción?

Los asesores energéticos suelen recomendar purgar los radiadores unas dos veces al año: una poco después de encender la calefacción en otoño y otra a mitad de temporada si hace falta.

Algunas señales de aviso indican que se ha acumulado aire antes:

  • Los radiadores están calientes por abajo pero fríos por arriba.
  • Oyes gorgoteos o chapoteos cuando arranca la calefacción.
  • Algunas habitaciones se calientan mucho más lento que otras dentro del mismo circuito.
  • La caldera funciona durante mucho tiempo sin llegar a una temperatura confortable.

Dedicar diez o quince minutos a eliminar bolsas de aire puede restaurar la circulación correcta, ayudar a que la caldera trabaje menos y recortar el consumo innecesario de gas o electricidad.

Por qué poner el termostato en “5” no acelera el calentamiento

En muchos hogares persiste un mito: se cree que poner el termostato al máximo calienta la habitación más rápido. Así no funcionan las válvulas termostáticas modernas.

El nivel del termostato define la temperatura objetivo, no un “modo turbo” para calentar más deprisa.

Un cabezal termostático típico se corresponde con temperaturas aproximadas como:

  • Nivel 2: alrededor de 16 °C (fresco pero protegido contra heladas)
  • Nivel 3: alrededor de 20 °C (nivel estándar de salón)
  • Nivel 4: alrededor de 23–24 °C (rango de confort más cálido)
  • Nivel 5: por encima de 26 °C (normalmente innecesario para el día a día)

Cuando pones la válvula en un punto medio, el radiador calienta hasta que la habitación alcanza esa temperatura. Entonces la válvula se va cerrando gradualmente. Subirlo solo le dice al sistema que busque una habitación más caliente, no que llegue antes. En la mayoría de casas, un nivel medio ya da confort estable y protege el bolsillo.

Consejos extra para calentar las habitaciones más rápido sin malgastar energía

Una vez que los radiadores estén libres de aire y las válvulas estén en niveles razonables, algunos hábitos adicionales pueden mejorar aún más el rendimiento:

  • Cierra las puertas de las habitaciones sin calefacción para que el aire caliente se quede donde lo necesitas.
  • Usa cortinas gruesas por la noche, pero sin que tapen los radiadores.
  • Sella corrientes evidentes alrededor de ventanas y bajo las puertas con burletes o aislantes.
  • Mantén la caldera revisada; un quemador sucio o un filtro obstruido reduce la transferencia de calor.

Algunos técnicos también recomiendan aspirar suavemente las aletas del radiador con un accesorio de cepillo blando. El polvo puede reducir la superficie que realmente transfiere calor al aire de la habitación. No compite con el efecto de purgar, pero ayuda a que el sistema entregue su potencia nominal.

Riesgos de descuidar el aire en el sistema

Dejar bolsas de aire en un sistema de calefacción año tras año hace algo más que ralentizar el confort. La mezcla de oxígeno, metal y agua caliente favorece la corrosión interna. Eso puede provocar acumulación de lodos, bombas ruidosas y, a largo plazo, averías más frecuentes.

En casos graves, un sistema lleno de lodos y aire necesita una limpieza profesional (flush), que cuesta mucho más que una llave de radiador y diez minutos de atención dos veces al año. En hogares que dependen de una bomba de calor, el impacto se nota aún más, porque estos sistemas funcionan mejor con diferencias de temperatura bajas y una circulación fuerte y constante.

Para cualquiera que esté lidiando con la subida de los precios de la energía, el “truco sencillo” que comparten los técnicos -purgar los radiadores con regularidad y despejar el espacio a su alrededor- ofrece una respuesta de bajo coste. Combinado con ajustes sensatos del termostato y un mantenimiento básico, convierte radiadores perezosos en fuentes de calor ágiles y ayuda a mantener a raya las facturas de invierno.

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