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Herencias: la nueva ley que llega en diciembre de 2025 cambia las normas para los herederos.

Familia reunida en torno a una mesa, examinando documentos legales, con una maqueta de casa y llaves al frente.

Across muchas familias han empezado conversaciones discretas sobre quién recibe qué, y cuándo, ante la inminencia de un gran cambio legal.

A partir de diciembre de 2025, una nueva ley de sucesiones redibujará el mapa para los herederos, gravando algunas transmisiones de forma distinta y cambiando quién puede reclamar qué. Las familias que la ignoren pueden llevarse sorpresas desagradables, mientras que quienes se preparen con tiempo podrían ganar margen para proteger mejor lo que transmiten.

Qué cambia para los herederos a partir de diciembre de 2025

El nuevo marco sucesorio, previsto para aplicarse desde diciembre de 2025, pretende adaptar normas antiguas a estructuras familiares modernas y al aumento del valor de los activos. Los legisladores quieren reducir resquicios, aportar más transparencia y canalizar más recaudación fiscal de los grandes patrimonios sin asfixiar a los pequeños.

En la reforma destacan varios pilares: un control más estricto de las donaciones realizadas en vida, la redefinición de derechos de cónyuges y parejas, y una estructura más progresiva en la tributación de herencias. Los detalles exactos variarán según la jurisdicción, pero la dirección general es clara: la ley analiza con más atención el patrimonio total transmitido a lo largo del tiempo, no solo la herencia final en el momento del fallecimiento.

El nuevo sistema analiza el patrón completo de donaciones de una persona, combinando las donaciones en vida y la herencia final para calcular lo que realmente reciben los herederos.

Un mayor énfasis en las donaciones en vida

El modelo antiguo, en muchos países, trataba las donaciones en vida y la herencia como canales bastante separados. Algunas personas transferían activos a sus hijos con antelación y luego dejaban un patrimonio menor «sobre el papel» al fallecer. El nuevo régimen reduce esa diferencia.

Desde diciembre de 2025, las autoridades fiscales, en muchos casos, sumarán al valor de la herencia las grandes donaciones realizadas durante la última década o incluso más. Esa cifra combinada determinará el tramo impositivo y las exenciones. Los apoyos pequeños y regulares a los hijos podrían seguir quedando fuera del foco, pero las grandes transferencias de inmuebles o carteras de inversión rara vez pasarán desapercibidas.

  • Las grandes donaciones computarán para el patrimonio final sujeto a impuestos durante un periodo de «revisión retrospectiva» más largo.
  • Los herederos pueden tener que declarar lo que recibieron años antes del fallecimiento.
  • Algunas franquicias se reiniciarán con menos frecuencia, reduciendo el margen para repetir donaciones libres de impuestos.

Este cambio anima a las familias a planificar, documentar y calendarizar las transmisiones, en lugar de precipitarse a traspasar activos en los últimos años de vida.

Cónyuges, parejas y familias reconstituidas

La ley también refleja el aumento de los segundos matrimonios, los hijastros y las parejas de larga duración que nunca se casaron. Los sistemas tradicionales a menudo favorecían al cónyuge legal y a los parientes de sangre, mientras que las parejas no casadas o los hijastros quedaban poco protegidos.

Las nuevas normas buscan más equilibrio. En muchos escenarios, el cónyuge supérstite o la pareja registrada mantendrá derechos más sólidos para permanecer en la vivienda familiar, incluso cuando hijos de una relación anterior hereden una parte sobre el papel. Al mismo tiempo, los hijos ganan reclamaciones más claras sobre una «porción reservada» del caudal hereditario, reduciendo disputas en las que una pareja tardía se siente excluida.

La reforma empuja a las familias a dejar por escrito quién recibe qué, especialmente en hogares reconstituidos donde las expectativas difieren con fuerza de las reglas por defecto antiguas.

Las parejas no casadas pueden obtener un reconocimiento parcial, pero a menudo solo si formalizan su unión mediante una pareja de hecho o un acuerdo de convivencia documentado. Sin papeles, una pareja de larga duración puede seguir quedando por detrás de los herederos legales, especialmente cuando la herencia incluye inmuebles o una empresa familiar.

Nuevos tramos y exenciones fiscales: quién gana y quién pagará más

Detrás de las historias humanas, las tablas fiscales determinarán cuánto dinero llega realmente a los bolsillos de los herederos. Los legisladores quieren aliviar a los patrimonios modestos y exigir más a las grandes herencias, especialmente cuando saltan una generación o van a parar a familiares lejanos.

Categoría de heredero Tratamiento típico con las nuevas reglas
Cónyuge / pareja registrada Amplia protección, exenciones más altas, a menudo tipo impositivo más bajo
Hijos Se mantiene o refuerza la porción reservada, tipos impositivos medios
Nietos Más acceso cuando sustituyen a un progenitor fallecido; franquicias específicas
Pareja no casada sin contrato Baja o nula prioridad, a menudo tipo impositivo más alto
Familiares lejanos / no familiares Tramos progresivos más altos en legados elevados

Para muchos hogares, el cambio principal proviene de tramos más progresivos: las herencias pequeñas quedan bajo franquicias generosas, mientras que las muy grandes suben más rápido hacia tipos más altos. Las autoridades también buscan cerrar algunos huecos usados durante años en la valoración de activos, especialmente en inmuebles y empresas privadas.

Inmuebles, vivienda familiar y propiedades de inversión

Los inmuebles están en el centro de muchas herencias, sobre todo en ciudades donde los precios se han duplicado en una generación. La nueva ley endurece cómo funcionan las valoraciones y puede reducir los descuentos que antes se concedían a ciertos tipos de propiedad.

Tendencias clave de la reforma:

  • Métodos de valoración más uniformes vinculados a datos de mercado.
  • Mayor vigilancia de la «infravaloración» de la vivienda familiar transmitida a los hijos.
  • Condiciones más estrictas para el alivio fiscal en viviendas en alquiler o suelo agrario.

Al mismo tiempo, los legisladores suelen mantener cierto alivio para la residencia habitual cuando el cónyuge supérstite o un hijo dependiente sigue viviendo allí. El objetivo es evitar ventas forzosas que rompan la estabilidad familiar, a la vez que se limita la planificación fiscal agresiva en torno a carteras de inmuebles de lujo.

Cómo las nuevas normas pueden remodelar las estrategias familiares

Los hogares con ahorros modestos necesitarán sobre todo claridad, no ingeniería fiscal compleja. Para ellos, los pasos más importantes pasan por actualizar testamentos, revisar designaciones de beneficiarios en seguros de vida y pensiones, y entender los nuevos repartos por defecto entre cónyuge, hijos y otros parientes.

Las familias con mayor patrimonio afrontan decisiones más estratégicas. Menos resquicios no significa cero opciones. Significa herramientas diferentes, utilizadas antes, con documentación cuidadosa y una idea realista de cómo será la factura fiscal.

Bajo el nuevo régimen, la estrategia más eficaz suele combinar donaciones más pequeñas y más tempranas con estructuras legales claras, en lugar de una gran transferencia al final de la vida.

Trusts, seguros de vida y empresas familiares

Un área bajo revisión cuidadosa es el uso de trusts y vehículos similares. La nueva ley tiende a aumentar la transparencia: beneficiarios y autoridades deberían ver quién se beneficia realmente y cuándo. Algunos países añaden obligaciones de información especiales para trusts extranjeros, aunque siguen permitiéndolos para una planificación sucesoria genuina, especialmente cuando una empresa familiar abarca varias generaciones.

Los seguros de vida podrían mantener un estatus privilegiado, pero su ventaja fiscal podría estrecharse si las autoridades los tratan como parte de la transferencia global de riqueza. Las familias con pólizas antiguas deberían preguntar a sus asesores si las normas de diciembre de 2025 cambiarán cómo tributan las prestaciones cuando se cobren.

Para propietarios de pequeñas y medianas empresas, es probable que nuevas condiciones vinculen los beneficios fiscales a la continuidad del negocio. Los herederos quizá deban mantener la empresa en funcionamiento durante varios años, conservar un porcentaje mínimo o mantener empleo para optar a una reducción del impuesto de sucesiones sobre activos empresariales.

Pasos prácticos para las familias antes de diciembre de 2025

Esperar a que la ley entre en vigor dejará poco margen para ajustarse. Varias medidas prácticas pueden marcar una diferencia real, incluso para familias que no se consideran ricas.

  • Revisar cualquier testamento existente para comprobar si sigue encajando con el nuevo marco legal.
  • Hacer un listado claro de activos: inmuebles, ahorros, inversiones, pensiones, participaciones empresariales, activos digitales.
  • Aclarar promesas informales dentro de la familia para evitar sobresaltos cuando se abra la sucesión.
  • Valorar donaciones en vida moderadas cuando la nueva ley siga permitiendo exenciones útiles.
  • Reunir documentos clave en un solo lugar para que los herederos puedan actuar sin retrasos.

Los herederos también deberían entender su propia posición fiscal futura. Quien espere heredar un inmueble puede necesitar planificar gastos de mantenimiento, impuestos asociados a la adquisición y posibles plusvalías si más adelante vende. Una herencia en efectivo puede ayudar a amortizar una hipoteca, pero también puede empujar a alguien a tramos fiscales más altos si se invierte sin cuidado.

Un ejemplo sencillo para ilustrar el cambio

Imagina a un progenitor con un piso valorado en el equivalente a 350.000 £, ahorros de 70.000 £ y una cartera modesta de acciones. Con las normas actuales, podría donar la cartera a un hijo cuando tiene setenta y pocos años y luego dejar el inmueble y los ahorros en testamento. La donación podría quedar fuera de impuestos si vive lo suficiente.

Desde diciembre de 2025, las autoridades pueden volver a sumar esa donación previa de la cartera al valor total de lo que recibe el hijo, especialmente si el progenitor fallece dentro de un periodo de revisión retrospectiva fijado. La cifra combinada podría empujar la herencia a un tramo impositivo más alto de lo esperado. El hijo sigue beneficiándose, pero el importe neto se reduce frente a lo que habría logrado una estrategia antigua.

Para adaptarse, el progenitor podría optar por donaciones más pequeñas y regulares desde antes, usar seguros para suavizar la carga fiscal o incluir tanto a hijos como a nietos en el reparto para que ninguna persona supere los umbrales más gravosos.

Más allá de los impuestos: riesgos emocionales y legales

El debate sobre la herencia suele centrarse en números, pero el daño más profundo aparece en las relaciones familiares. El trato desigual entre hermanos, las expectativas no expresadas y los cambios de última hora en un testamento pueden crear fracturas que nunca se curan.

La nueva ley, al poner el foco en la planificación formal, empuja indirectamente a las familias a mantener conversaciones más directas. Aunque esos diálogos pueden resultar incómodos, reducen el riesgo de disputas, pleitos costosos y herencias bloqueadas en las que nadie puede vender o gestionar activos durante años.

Otra cuestión es la riqueza digital. Cada vez más ahorro está en plataformas de inversión online, criptoactivos y monederos digitales. El nuevo marco no siempre los menciona explícitamente, pero se aplica la misma lógica: forman parte del caudal hereditario sujeto a impuestos, y los herederos deben saber que existen. Una lista sencilla de cuentas, mantenida de forma segura pero accesible, puede ahorrar meses de trabajo detectivesco.

Para quien piense en su propia situación, una simulación básica puede ayudar. Apunta lo que recibirían tus herederos si fallecieras hoy. Luego aplica un tramo fiscal aproximado con las nuevas reglas, sumando cualquier donación importante de la última década. El resultado no será perfecto, pero ofrece una idea concreta de quién gana qué y de cuánto margen queda para ajustar el rumbo antes de que llegue diciembre de 2025.

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